Lección 3: Planificando la idea decorativa y proyectándola en el diseño de interiores

Planificando  la idea decorativa y proyectándola en el diseño de interioresLa decoración no sólo se trata de diseñar o crear objetos bellos y llamativos, sino también funcionales y útiles, comprometidos con la calidad de vida, el bienestar y expectativas. Por eso, para el momento de elaborar un proyecto de decoración, es necesario prever cuestiones relacionadas con la personalidad, gustos, aspiraciones, etc. de quien va a vivir allí.

Por lo tanto, al diseñar un objeto, no sólo se trata de plasmarlo en el ambiente, sino que el lugar y el diseño, sean una sola cosa, con un mismo estilo combinado.

Conocimiento del lugar, presupuesto y objeto final

El primer paso para un diseño, es crear una propuesta detallada, que permitirá adecuar los costos y materiales en función del ambiente y las posibilidades del cliente. Pero antes que nada, este presupuesto será válido una vez que diseñador y cliente, visiten al menos una vez el lugar a decorar.

En esas visitas, se recomienda tomar fotografías de la o las salas, desde los más variados ángulos posibles, a fin de captar todos los rincones del ambiente. Techo y suelo, y en distintos momentos del día, para ver los efectos de la luz.

Luego, hay que tomar las medidas de cada una de las partes comprometidas en la nueva decoración, y elaborar su posterior bosquejo. Estas medidas y números servirán posteriormente para saber cuánto material será necesario comprar.

Para poder confeccionar el bosquejo del proyecto, primero se debe pactar con el cliente sobre los alcances del presupuesto, cuánto está dispuesto a gastar. Así como también indagar qué utilidad buscará en la habitación, para qué la va a usar, sus colores y texturas preferidas, entre otras cosas.

Una vez establecidas las ideas, es conveniente que el diseñador prepare uno o más bosquejos de cómo se verá el espacio, claros y entendibles para el cliente, y así poder plasmar las ideas.

Antes de comenzar a trabajar, el diseñador debe pactar con el cliente el tiempo que demorará aplicar el proyecto. Este puede ser una semana, unos días, o hasta meses, dependiendo de la complejidad del trabajo.

Por último, antes de poner manos a la obra, se deben comparar los precios de los suministros, y comprobar la su disponibilidad en el mercado. El precio del trabajo no sólo incluye los materiales y la mano de obra, sino también la habilidad como diseñador.

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