¿Qué tener en cuenta a la hora de hacer una reforma en el hogar?

Si bien una de las decisiones más importantes que puede llegar a tomar una unidad familiar es la relativa a la compra de un piso o una casa, lo cierto es que en muchos casos dicha compra va ligada al deseo de realizar todo un conjunto de reformas que modifiquen la estructura interna o externa de la vivienda, personalizándola y dejándola al gusto de los nuevos inquilinos.

Sin embargo, a la hora de realizar un proyecto de arquitectura de este tipo, hay que tener muchos aspectos en cuenta. Son muchas las reformas que podemos querer iniciar en nuestra casa, y algunas de ellas requerirán el permiso del ayuntamiento de la localidad donde esté emplazada la casa. Por lo tanto, la planificación, ya no sólo estructural y estética de la reforma, y la contratación de personal especializado capaz de ejecutarla, son sólo algunos de los pasos a seguir para llevar a cabo este tipo de proyectos.

reforma en el hogar

A pesar que hay ciertas cuestiones formales que varían de un municipio a otro, la mayoría de los trámites para recibir el visto bueno para una reforma por parte del organismo público en cuestión pasa por presentar una determinada documentación y por pagar una serie de tasas que deberán tenerse en cuenta a la hora de elaborar un presupuesto de obra, para así no encontrarnos con costes imprevistos que inflen el monto final.

A continuación desgranamos algunas de las reformas más comunes en las viviendas y, especificamos, en caso de necesitarlos, qué trámites de obras se requieren para poder llevarlas a cabo:

Instalaciones interiores y acabados

Sin duda éstas comprenden las reformas más sencillas y más habituales que se realizan en una vivienda. Desde modificaciones en las instalaciones de electricidad y fontanería hasta el cambio de suelos o recubrimientos de interior. La sencillez de estas reformas hace que no sea necesario el permiso municipal para llevarlas a cabo, así como tampoco el pago de tasas. Aun así, en el momento en que se necesita colocar un contenedor de escombros en la vía pública, sí que se debe pagar una tasa por ocupación del espacio público. El coste dependerá del tiempo que necesitemos mantener el contenedor, así como de sus dimensiones.

Modificación de la distribución de la vivienda

Consiste en el tipo de reformas que cambian parte de la estructura interna de la vivienda, como tirar un tabique para lograr que una estancia sea más grande o para crear un espacio compartido. En estos casos sí que es necesario el permiso municipal, que incluye la presentación de toda una serie de documentación (plano con la modificación, presupuesto, etc.). Aunque no es necesaria la supervisión de un arquitecto técnico colegiado, sí que es necesario el pago de al menos dos tasas: la de prestación de servicios urbanísticos (los trámites que el ayuntamiento tendrá que llevar a cabo) y la del impuesto de construcción, instalaciones y obras (el 4% del presupuesto).

Modificación de la estructura de la vivienda

Estas reformas implican obras de mayor envergadura, ya que pretenden realizar cambios profundos en el diseño original de la casa. Por esa razón, no sólo será necesario el permiso municipal, sino también la supervisión de un técnico colegiado para que esté presente y firme la viabilidad del proyecto. En cuanto a las tasas, éstas incluyen las contempladas más arriba, así como la tasa por la instalación de un contenedor de escombros y la de instalación de vallas o andamios.

Modificación de elementos comunitarios

En este caso nos referimos a reformas que afectan a elementos de diseño y estructura de toda una comunidad, no de una casa unifamiliar. Puede ser una reforma de la fachada o de un balcón/terraza, por ejemplo. En este caso, además del permiso municipal, se requerirá de forma obligatoria la autorización de la comunidad de propietarios así como el pago de todas las tasas indicadas en el punto anterior.

Ampliación de la superficie de la vivienda

Este tipo de reformas suele hacer referencia a la construcción de estancias adosadas a la casa (por ejemplo, un garaje) o añadir un ático. Al permiso municipal se le une la necesaria supervisión de un técnico colegiado y el pago de todas las tasas pertinentes (incluyendo una que verifica la correcta realización de la obra, según la superficie a modificar).

Conservación de instalaciones comunitarias y cubiertas

Finalmente tenemos las reformas que, a pesar de encontrarse dentro de una propiedad privada, afecten al conjunto de la comunidad de vecinos. Este puede ser el caso de terrazas de áticos reconvertidas a cubiertas. En estos casos también necesitaremos el permiso municipal y el pago de las tasas correspondientes, aunque no será necesaria la supervisión de un técnico colegiado.

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